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Estudios longitudinales

¿qué se debe hacer cuando el comportamiento a observar ocurre sobre un largo periodo de tiempo, o es esporádico, o es de ambas formas? Existen dos técnicas básicas para recoger datos en estas situaciones: el estudio de bitácora y el muestreo de experiencias.

Estudios de bitácora

 En esta técnica, se le entrega a la persona una bitácora que completa en un tiempo o intervalo específico; por ejemplo, cada tarde o en cada comida. En general, los estudios de bitácora se usan para registrar un aspecto específico como “cuán feliz te sientes” o “qué comiste”. A menudo la bitácora tiene una estructura que ayuda a completarla eficientemente. Puedes usar papel, cuadernos, cámaras de fotografía o de vídeo, una grabadora…

Es fundamental poner atención al contexto. Si quisieras recoger información sobre el teléfono móvil de alguien, tal vez tendrías que darles un papel que llevarían con ellos en el teléfono; de esa manera, cada vez que lo usen, la entrada de la bitácora que quieres que rellenen estaría ahí también. En algunos casos, una grabadora de audio será la forma más fácil de conseguir que la gente registre la información en el momento oportuno; por ejemplo, al conducir. En otros casos hablar en voz alta puede ser inapropiado, así que se podría hacer el registro en papel. Algo atractivo de los estudios de bitácora es que se pueden escalar mejor que la observación directa.

La observación directa está limitada por el tiempo que puedes emplear con los participantes; con las bitácoras solo estás limitado por la cantidad de material que puedas distribuir o que puedas agregar después. Lo más importante del diseño para crear un estudio de bitácora efectivo es que la captura sea tan sencilla como sea posible.  Cuanto más fácil sea para los participantes anotar la información que te interesa, mayor será la calidad de resultados que obtengas. Con un estudio de bitácora, como con cualquier interfaz de usuario, los resultados que obtengas serán mejores si das a la gente algo de entrenamiento o práctica.

Muestreo de experiencias

 La idea detrás del muestreo de experiencias es que las personas reciban un pitido en intervalos regulares y que escriban la información clave en ese instante. A veces también se les conoce como estudios de busca o de “beeper”, porque los primeros estudios en los 80 y 90 usaban buscas o “beepers”. Algo atractivo de un estudio de busca es que los participantes no necesitan recordar porque tú se lo estás recordando activamente. A menudo van acompañados de algún tipo de bitácora, así que el busca suena —ahora podría ser tu móvil— y hay un formulario estructurado que rellenarías. Y se usa, de nuevo, para cosas como, “¿cuán feliz te sientes?”, “¿cuál es tu nivel de energía?”, “¿dónde estás?”.

A veces tienen forma de escala psicométrica; otras son más bien preguntas abiertas. En materia de investigación, tecnologías como las redes de sensores inalámbricas están abriendo las posibilidades de qué puede servir de aviso y y de qué tipo de información puede ser registrada automática o semi-automáticamente.  El muestro de experiencias, al igual que los estudios de bitácora, es útil para acumular información sobre muchas personas, como, “¿Hay momentos del día que hacen a la gente más o menos feliz?”.

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